Una alta fuente de total confianza confirmó a este
medio que el histórico frigorífico local reabrirá sus puertas tras haber sido
adquirido por una destacada firma con sede en la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires (CABA).
Según pudo conocer, la compradora es una sociedad
conformada por capitales mixtos argentinos y chinos, una alianza estratégica
que no solo asegura el respaldo financiero necesario para reactivar las
instalaciones, sino que también abre una línea directa de comercialización con
el gigante asiático, uno de los mercados de exportación de carne más exigentes
e importantes del mundo.
Más allá del movimiento empresarial, la noticia que
genera mayor impacto social es la fuerte reactivación del empleo. La
reactivación de la planta frigorífica significará la creación de
aproximadamente 100 puestos de trabajo directos, sumado al efecto
multiplicador que la actividad derramará de manera indirecta en talleres,
transporte, logística y comercios de cercanía. En una coyuntura compleja, la
reactivación se presenta como un verdadero pulmón de oxígeno para el mercado
laboral local.
Aunque los nuevos propietarios ya se encuentran
diagramando las tareas de mantenimiento, puesta a punto de las maquinarias y
adecuación a los estándares sanitarios vigentes, el cronograma de trabajo ya
tiene una meta clara en el almanaque.
Si los plazos técnicos avanzan según lo estipulado,
la reapertura oficial de la planta está prevista para mediados de diciembre
del corriente año. De este modo, la región se prepara para cerrar el año
con una reactivación industrial clave que promete devolverle el dinamismo a la
comunidad.






