Es el día del reencuentro, del intercambio de saberes
ancestrales y de la preparación del «Museo y Paseo del Artesano», donde se
preserva la historia de más de tres décadas de este evento. La tranquilidad de
la mañana cede paso a una energía vibrante a medida que las piezas únicas
—plata, barro, fibras naturales— se organizan en los stands, anticipando el
inmenso talento que sorprenderá a los visitantes.
A pesar de la calma inicial, la anticipación por los
espectáculos ya se siente. Cahuané no es solo exposición, es cultura viva. En
los próximos días, el escenario principal se llenará de música para
complementar el arte manual, ofreciendo una experiencia completa con artistas destacados,
peñas y el clásico patio gastronómico, convirtiendo a la ciudad en el epicentro
de la identidad argentina.
El primer día de Cahuané es la calma antes de la inigualable
tormenta de arte y tradición.



