Crecimos en un tiempo o bajo una crianza donde los abrazos se daban con el plato de comida caliente y el amor se demostraba trabajando, sin palabras rimbombantes. Por timidez, por costumbre, o simplemente porque dábamos por sentado que lo sabías, nunca te lo dije de frente.
Hoy que no estas, ese silencio me pesa demasiado, pero sé que en el fondo nos entendíamos con la mirada. Quedó pendiente en mis labios, pero sé que lo escuchás allá donde estés: Vieja, te quiero, y te extraño todos los días.
UN BESO INMENSO, prque se donde estas