Nacido en Italia el 19 de abril de 1945, Piero de Benedictis
llegó a la Argentina siendo un niño. Aquí construyó su identidad artística y
una relación con el público que atravesó fronteras.
En 1968 conoció al escritor José Tcherkaski, con quien formó
la dupla Piero-José. De esa sociedad surgió “Mi viejo”, publicada en 1969 y
convertida en un clásico que hizo de la relación entre padres e hijos una
emoción compartida. La canción recorrió el mundo y fue interpretada por
numerosos artistas.
“Pedro Nadie”, “Juan Boliche” y “Coplas de mi país” también
expresaron su sensibilidad popular. En su obra, la mirada sobre las injusticias
convivió con una manera íntima y sencilla de contar la vida.
Su trayectoria estuvo atravesada por el exilio político en
España. Tras su regreso a la Argentina, continuó grabando y ofreciendo
recitales, manteniendo el vínculo con un público que encontraba en sus
canciones historias propias.
Además de su actividad musical, impulsó la Fundación Buenas
Ondas, dedicada a iniciativas relacionadas con la niñez. En 1985 recibió el
Diploma al Mérito de los Premios Konex.
Su despedida deja un legado que permanece en la memoria
afectiva de miles de familias. Allí donde alguien vuelva a escuchar “Mi viejo”,
su voz encontrará otra forma de quedarse



