A más de cinco décadas de la "Operación
Primicia", la memoria de la trágica tarde en que un grupo de jóvenes que
cumplía el servicio militar obligatorio resistió el ataque de Montoneros sigue
marcando la identidad histórica de Formosa.
El domingo 5 de octubre de 1975, la
tranquilidad de la siesta en la capital formoseña se vio interrumpida por un
estallido de violencia civil que alteraría para siempre la historia política
del país. La organización armada Montoneros puso en marcha la denominada “Operación
Primicia”, un asalto de magnitud inédita que constituyó el primer ataque
directo de la agrupación contra un cuartel militar. El objetivo principal era
el Regimiento de Infantería de Monte 29, una unidad estratégica elegida
para apoderarse de un importante lote de armamento pesado.
La operación se desplegó de forma milimétrica y
simultánea en varias fases. En pleno vuelo, un comando de la organización
secuestró el vuelo 706 de Aerolíneas Argentinas —un Boeing 737 con 102
pasajeros a bordo— desvíandolo hacia Formosa. Paralelamente, otra facción tomó
por asalto el aeropuerto internacional “El Pucú” y un tercer grupo
bloqueó los accesos urbanos para asegurar la posterior vía de escape.
Pasadas las 16:00 horas, aprovechando que la
mayoría de los oficiales de cuadro se encontraban bajo licencia dominical en
sus hogares, unos 30 guerrilleros fuertemente armados y vestidos con uniformes
militares irrumpieron en el cuartel. El factor sorpresa, sin embargo, chocó de
frente contra una variable imprevista para los atacantes: la férrea e
inquebrantable resistencia de los soldados conscriptos que custodiaban las
instalaciones.
Jóvenes de apenas 20 o 21 años, provenientes en su
gran mayoría de familias humildes del interior de la provincia, decidieron
defender la unidad militar bajo fuego. El enfrentamiento, que duró poco más de
30 minutos de feroz tiroteo, dejó grabado a fuego el nombre del soldado Hermindo
Luna. Al ser acorralado e intimado a rendirse por cinco atacantes que buscaban
ingresar al depósito de armas, Luna pronunció una frase que se convirtió en una
leyenda de la historia militar argentina: “¡Acá no se rinde nadie, carajo!”,
segundos antes de caer acribillado.
El trágico saldo del combate en el regimiento dejó
un total de 24 muertos en el predio (12 defensores y 12 atacantes).
Entre las bajas del Ejército se encontraban el subteniente Ricardo Massaferro,
el sargento primero Víctor Sanabria y diez soldados conscriptos, a los que se
sumó el agente de la policía provincial Neri Argentino Alegre en las
inmediaciones del aeropuerto. Tras verse imposibilitados de concretar el
copamiento total, los sobrevivientes del grupo comando huyeron en el Boeing de
Aerolíneas Argentinas, realizando un aterrizaje de emergencia en un campo de la
provincia de Santa Fe.
Las repercusiones de la "Operación
Primicia" sacudieron la cúpula del poder nacional en Buenos Aires. Ante la
magnitud de la ofensiva en Formosa, el presidente provisional Ítalo Luder
firmó al día siguiente los célebres "Decretos de aniquilamiento"
(2771/75 y 2772/75), extendiendo a las Fuerzas Armadas la potestad de
operar de forma directa contra las organizaciones subversivas en todo el
territorio nacional, profundizando la espiral de violencia previa al golpe de
Estado de 1976.
Hoy en día, la provincia recuerda formalmente cada
5 de octubre como el “Día del Héroe Formoseño” mediante la Ley
Provincial N° 1612. Las crónicas detalladas sobre los testimonios de los
sobrevivientes de aquella jornada pueden consultarse en los archivos históricos
de plataformas informativas como el Especial Multimedia de El Litoral
o en coberturas especiales del portal Infobae, que reconstruyen
uno de los capítulos más crudos de la violencia política de los años setenta.



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