Un convicto, que está detenido en la cárcel de Marcos Paz,
lideraba una organización criminal que tenía la complicidad de una efectivo
policial de CABA y un narco del Gran Buenos Aires para distribuir droga a
puntos de ventas de narcomenudeo de ciudades del interior bonaerense como
Pergamino y otras de la región norte provincial.
La Justicia Federal y la Delegación Departamental de
Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Pergamino lograron
desarticular una organización narcocriminal dedicada al tráfico y
comercialización de estupefacientes que operaba en Pergamino y otras ciudades
bonaerenses. El mega operativo antidrogas culminó con 16 allanamientos
simultáneos, el secuestro de drogas, dinero y vehículos, y la detención de
cinco personas.
Investigación por narcotráfico
La causa se inició durante agosto del año pasado a partir de
denuncias anónimas que advertían sobre la actividad de un proveedor de drogas
radicado en la localidad de Cuartel V, partido de Moreno, quien abastecía
distintos puntos de venta de estupefacientes ubicados en el barrio Jorge
Newbery y en las inmediaciones de la plaza Almirante Brown de Pergamino.
Ante esos indicios, el fiscal federal Matías Di Lello ordenó
una serie de medidas investigativas destinadas a corroborar la información
recibida y determinar el alcance de la actividad ilícita denunciada.
Los agentes especializados de la Delegación de Drogas
Ilícitas de Pergamino comenzaron con tareas de vigilancia, seguimiento y
observación encubierta. Durante esos procedimientos detectaron que el principal
proveedor viajaba regularmente a la ciudad acompañado por su pareja, una
integrante de la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Los investigadores observaron que cada vez que ambos
visitaban determinados domicilios de Pergamino aumentaba significativamente el
movimiento de personas en esos lugares, una circunstancia que reforzó las
sospechas sobre la existencia de puntos de venta de droga.
Escuchas telefónicas clave
A partir de los elementos reunidos durante la etapa inicial
de la investigación, el Juzgado Federal N° 2 de San Nicolás, a cargo del juez
Carlos Villafuerte Ruzo, autorizó la intervención de teléfonos celulares y
otros dispositivos electrónicos utilizados por los sospechosos.
Las escuchas telefónicas se extendieron durante aproximadamente
siete meses y alcanzaron un volumen de trabajo extraordinario. Según
trascendió, llegaron a intervenirse diez líneas telefónicas de manera
simultánea y se analizaron alrededor de 5.000 horas de conversaciones.
El material obtenido permitió reconstruir la estructura de
la organización y conocer en detalle los mecanismos utilizados para el
abastecimiento, distribución y comercialización de drogas.
Red criminal regional
La pesquisa permitió establecer que los puntos de venta que
funcionaban en Pergamino no dependían de un único proveedor.
Los investigadores detectaron otra línea de abastecimiento
con ramificaciones en Junín y Chacabuco. De acuerdo con la información
obtenida, uno de los principales referentes de esa estructura se encuentra
actualmente cumpliendo una condena por narcotráfico en el Complejo
Penitenciario Federal de Marcos Paz.
Para los investigadores, esa modalidad representaba una
ventaja estratégica para la organización ya que dificultaba la detección de los
movimientos vinculados al transporte y provisión de estupefacientes.
Las tareas de vigilancia realizadas en Pergamino también
permitieron identificar múltiples domicilios relacionados con la organización,
donde se desarrollaban distintas funciones dentro del esquema criminal, desde
la venta al menudeo hasta el resguardo de droga y la administración del dinero
proveniente de las operaciones ilegales.
Entre los inmuebles investigados se encontraban viviendas
ubicadas en los barrios Jorge Newbery y zonas aledañas, además de una propiedad
en la localidad de Rancagua.
Organización jerárquica
Según los investigadores, la banda presentaba una estructura
claramente organizada y con roles definidos.
En la cúspide se encontraba el líder encarcelado en Marcos
Paz, quien mantenía contacto permanente con sus colaboradores externos. Debajo
de esa conducción operaban los proveedores radicados en Cuartel V, Junín y
Chacabuco, responsables de garantizar el abastecimiento de estupefacientes.
Finalmente, el último eslabón estaba compuesto por los
vendedores minoristas que distribuían la droga en distintos puntos de
Pergamino.
La reconstrucción de esta estructura fue considerada una de
las claves para solicitar las órdenes de allanamiento y avanzar sobre todos los
integrantes identificados.
Mega operativo antidrogas
Con la evidencia acumulada durante diez meses de
investigación, el fiscal Di Lello solicitó al juez Villafuerte Ruzo la
realización de 16 allanamientos simultáneos.
Las órdenes judiciales incluyeron procedimientos en
Pergamino, Junín, Chacabuco, Moreno y también requisas en una celda del penal
de Marcos Paz y otra ubicada en la Comisaría Primera de Luján.
El operativo fue coordinado por la Delegación de Drogas
Ilícitas de Pergamino y contó con la participación de aproximadamente 200
efectivos policiales.
Participaron además grupos especializados provenientes de
distintas delegaciones antidrogas de la provincia de Buenos Aires, personal de
la Sección Canes, integrantes del Grupo Especial Halcón, efectivos del Grupo de
Apoyo Departamental (GAD), Infantería y personal de Seguridad Siniestral.
La magnitud del despliegue convirtió al procedimiento en uno
de los operativos antidrogas más importantes desarrollados recientemente en la
región.
Secuestro de drogas y detenciones
Durante los allanamientos los investigadores secuestraron
varios ladrillos de marihuana, cocaína en trozos compactos y dosis fraccionadas
listas para su comercialización.
También incautaron importantes sumas de dinero en moneda
nacional y dólares estadounidenses, balanzas de precisión utilizadas para el
fraccionamiento de la droga y dos vehículos que habrían sido utilizados para el
transporte y distribución de los estupefacientes.
Los automóviles secuestrados fueron un Peugeot 308 blanco y
un Peugeot 208, ambos considerados elementos de interés para la investigación
judicial.
A raíz de los resultados obtenidos, la Justicia Federal
ordenó la inmediata detención e incomunicación de cinco integrantes de la
organización, tres mujeres y dos hombres, acusados del delito de
comercialización de estupefacientes.
Los restantes tres imputados continúan vinculados a la causa
y sometidos al proceso penal que se desarrolla en el ámbito federal.
De acuerdo con la legislación vigente, el delito atribuido a
los acusados contempla penas que oscilan entre cinco y quince años de prisión.
Fuente:https://www.laopinionline.ar/Mega-operativo-anti-drogas-de-la-justicia-federal






