En la investigación
se detectaron 191 órdenes de consultas y practicas médicas a 28 pacientes del
Programa de Atención Médica Integral que nunca recibieron atención. Las
maniobras fueron detectadas entre abril y diciembre de 2024 pero podrían
abarcar un mayor período de tiempo.
La Sede Fiscal Descentralizada San
Nicolás, a cargo del fiscal federal Matías Felipe Di Lello, formalizó la
imputación al presidente, al director y a un médico de una clínica privada de
Pergamino por defraudar al Estado Nacional con la facturación de 191 órdenes de
consultas y de prácticas prescriptas a 28 afiliados al Programa de Atención
Médica Integral (PAMI) que nunca recibieron las prestaciones. Las maniobras
fueron detectadas entre abril y diciembre de 2024, pero podrían tener un
volumen mayor, según indicios de la investigación. El juez de garantías de la
jurisdicción ordenó una caución real de 10 millones de pesos para cada uno de
los imputados y la prohibición de salir del país por un plazo de 90 días.
Ante el magistrado federal Carlos
Villafuerte Ruzzo, el MPF formalizó la semana pasada la investigación penal
respecto del presidente y el director médico Clínica Centro SA de Pergamino
como coautores de fraude en perjuicio de la administración pública. En relación
al médico, lo consideró partícipe necesario del mismo delito. El caso se inició
a partir de la presentación de una paciente ante la Unidad Fiscal de
Investigación de Delitos Cometidos en el ámbito de PAMI, a cargo del fiscal
federal Javier Arzubi Calvo.
A los dos primeros se les atribuyó
haber validado y facturado 191 Ordenes Médicas Electrónicas (OMES) —de
consultas y de práctica— que no se realizaron en la institución, entre abril y
diciembre del 2024. Al médico se le atribuyó una colaboración necesaria, ya que
habría emitido 110 OMES que no se realizaron y que fueron cobradas por la
Clínica Centro SA., donde se desempeñaba como responsable del Área de
Internación, al menos, hasta noviembre de 2025.
De acuerdo las evidencias reunidas en
la investigación, las maniobras provocaron un perjuicio económico al Instituto
Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (INSSPJ) de al
menos $1.644.662,37 que, según la actualización hecha por PAMI, a noviembre de
2025 ascendía a $3.242.369,02.
Tras la exposición de la fiscalía, el
juez Villafuerte Ruzzo dio por formalizada la investigación y otorgó un plazo
de 90 días para profundizar la pesquisa.
Prescripciones falsas
Según indicó el fiscal Di Lello, los
directivos se valieron de OMES emitidas por diferentes médicos de Pergamino.
Para ello, utilizaron datos de afiliados de PAMI que no se atendieron con
ellos, no tenían las patologías que indicaba el estudio y nunca asistieron a la
Clínica Centro, ubicada en Pueyrredón 840 de Pergamino. Para concretar el
fraude y confirmar falsamente que el afiliado había concurrido al lugar para
llevar adelante la práctica o consulta indicada, utilizaban su número de DNI y
de trámite. Luego, habrían transmitido las órdenes médicas para el cobro, donde
habría facturado los montos indicados desde el usuario de la clínica a través
del sistema informático oficial de PAMI.
La fiscalía marcó que las OMES
cobradas e informadas por PAMI fueron contrastadas a través de llamados
telefónicos realizado por UFI PAMI a diversos afiliados. A partir de
entrevistas, análisis de IP, tareas de campo y un allanamiento realizado por la
Policía Federal Argentina (PFA), se pudo corroborar que efectivamente las
prácticas y consultas médicas no existieron, pero fueron cobradas por la
clínica en su totalidad.
El legajo penal incorporó un informe
sobre la auditoría realizada por el Programa de Atención Médica Integral a la
Clínica Centro el 26 de agosto de 2024, cuyo objetivo era verificar el
cumplimiento de las prestaciones establecidas mediante el contrato suscripto
con el INSSJP. Ese relevamiento concluyó que las posibilidades de brindar las
prestaciones convenidas con PAMI se veían seriamente afectadas debido al no
cumplimiento de la documentación formal; la falta de personal profesional y no
profesional para asistencia y demanda de los pacientes; y la falta de recursos,
equipamiento y normas en los servicios complementarios de diagnóstico y
tratamiento.
A ello agregó que, al allanar la
clínica, no se hallaron ni se aportaron historias clínicas de las pacientes,
exigidas no solo por PAMI sino por la ley. Además, muchos pacientes indicaron
que no asistían a ese centro salud por la mala atención y optaban por atenderse
en el hospital público. Para el fiscal, ello evidenciaba que "las
practicas adjudicadas a la clínica no existieron y por ende se transmitieron
falsamente”.
El análisis de las órdenes
El caso se inició en marzo de 2025 a
raíz de un correo electrónico enviado por una afiliada a la UFI PAMI, mediante
el cual puso que le figuraban diversos estudios en su historial de la
aplicación de PAMI ordenados por su médico de cabecera pero que nunca se había
realizado, y muchos menos en la Clínica Centro SA.
Para dar cuenta de lo relatado,
acompañó capturas de la pantalla de su perfil, donde figuraban al menos seis órdenes
médicas confeccionadas en septiembre de 2024. Con el objetivo de verificar los
montos asumidos por PAMI para abonar las prácticas desconocidas por la afiliada
y tras corroborar la existencia de otras maniobras de similares
características, se obtuvieron informes de la Gerencia de Análisis de Procesos
Retributivos del INSSJP.
De esos registros surgió que se
emitieron órdenes de práctica y órdenes médicas desconocidas por la paciente. A
partir de ese hecho, se realizaron llamados telefónicos a distintos afiliados
que figuraban con órdenes de práctica y órdenes médicas emitidas/aceptadas por
el prestador objeto de la denuncia.
De la totalidad de la OMES analizadas
se desprende que el 52,4% correspondían al médico imputado: se trata de 100
órdenes medicas emitidas a 14 de los 28 afiliados. Según los registros, solo
entre junio y agosto de 2024 confeccionó 87 órdenes. Según el análisis,
presentó un promedio de emisión de OMES entre 4 y 8 segundos por el mismo
beneficiario, a pesar de que un médico tarda entre 10 y 20 minutos en atender a
un paciente, por lo que resultaría incompatible con una atención medica real
presencial.
El método se replicó en casi todos
los casos analizados: se indicaban, por ejemplo, electrocardiogramas,
radiografías de tórax y radiografías de abdomen en base a un diagnóstico de
“control general de salud de rutina de subpoblaciones definidas”. Si bien hasta
el momento se detectaron elementos para probar la participación del médico
imputado, desde el inicio de las manobras, por su vínculo laboral con la
clínica, la fiscalía aclaró que la investigación permanece activa en relación a
determinar si otros profesionales tuvieron participación en las maniobras.
Fuente: https://www.fiscales.gob.ar/



